La Navidad no es solo luces, cenas o regalos.
También es un momento de pausa.
El maquillaje en estas fechas no va solo de brillos, rojos intensos o looks perfectos.
Va de emociones.
De maquillarte para una cena familiar,
para ver a tus amigas o simplemente para ti.
Y esta última es una de las más importantes.
El maquillaje es una forma de celebración, de tener ese espacio para ti,
de darte cuenta de que tú también eres importante
y de que necesitas ese momento relajante.
TU MOMENTO.
Ponerte la música que más te gusta mientras te tomas una copa de vino,
y te haces el eyeliner; te miras, te ríes, te gustas.
Este es el momento que llevas esperando todo el día.
Porque maquillarse en 5 minutos también es válido,
pero maquillarte sin prisa… eso es terapia, amiga.
El maquillaje no es solo maquillaje,
también es una herramienta de expresión, no de exigencia.
De mostrarte al mundo como tú quieras mostrarte.
Porque ahí te estás diciendo: me quiero, me priorizo, este es mi momento.
Anímate a maquillarte.
Navidad.
La navidad vibra en dorados.
En rojos intensos.
Y en una piel luminosa que habla por sí sola.
Es el momento de bajar el ritmo, de cuidar cada detalle, de brillar con elegancia y de sentirte tú, (sin caretas, baby).
La época perfecta para realzar lo mejor de ti sin perder tu esencia.
Labial rojo.
El maquillaje no es para gustar a nadie.
Es para sentirte a ti misma. Ese momento delante del espejo, con tu brocha en la mano y la música sonando de fondo…
Eso es terapia, cariño.
Tu ritual para recordarte que sigues viva, vibrante y con energía.
Maquíllate porque te sientes poderosa, porque te apetece,
porque nos encanta el brillo, y porque cuando tú te ves bien, TODO fluye mejor.
Así que siempre te voy a animar a que te maquilles para ti y te arregles para ti.
Por lo que coge tu labial favorito y no lo guardes solo para “ocasiones especiales”,
póntelo un lunes para ir a la oficina y camina con la energía por todo lo alto.